Pensábamos que no nos veríamos hasta junio, hasta que yo acabase los exámenes, pues ya teníamos los billetes, pero por ciertas situaciones, en mayo me encontraba cogiendo un vuelo para Mallorca. No mentiría si te dijeses que fue de los viajes más bonitos e intensos que he tenido aunque en el fondo desease que no hubiera sido de aquella forma.
Coincidía con el Mercado Medieval, fiesta que nunca había ido y que tenía muchísismas ganas de ir contigo y que me enseñases cada rincón de esta fiesta. Lo pasamos muy bien esos días, eso sí, caminamos muchísimo pero también comimos bastante bien, tú estabas reventado de trabajar y de caminar tanto pues dejábamos el coche al lado del pabellón y subíamos hasta Capdepera caminando.
Después de conocer a muchas personas de tu entorno, tocaba comer, y comimos muy bien esos días. Me encantaba levantar la mirada y tenerte en frente mía
Cogimos por tradición dar un paseo después de comer y comprarnos un helado porque encima hacía muchísismo calor. Esta tradición duraría todo el verano.
No todo era felicidad, hubieron momentos de verdadero bajón. Aunque muchas veces lloraba de la felicidad, lloraba de lo feliz que me sentía en esos momentos a tu lado. Aun me acuerdo yendo con el coche contigo, de camino a tu casa, de noche, empezó a sonar esta canción que estás escuchando, paraste el coche y me la fuiste cantando, nunca se me olvidarán esos minutos, sentí que el tiempo se paraba, que no importaba nada mientras estuvieras tú a mi lado, que no podría llegar a amar tanto a alguien como lo hacía yo en ese momento. Se acabó la canción y me sentía la chica más afortunada de este mundo, no quería irme.
Pero todo lo bueno se acaba y tuvimos que despedirnos una vez más después de este viaje tan improvisado
Yo tenía que volver y tú tenías que seguir trabajando
Pero este hasta luego no sería muy duradero, solo un par de semanas después nos volveríamos a ver...

















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