Marzo de 2019 llegó y ya teníamos una fecha en la que tendríamos que despedirnos, ésta sería un poco más difícil que las otras, pues nunca habíamos pasado tanto tiempo juntos sin tener que despedirnos en algún aeropuerto, pero, antes de esto teníamos que aprovechar cada día, cada minuto, cada segundo a nuestro lado, por ello, aunque tuviéramos que hacer cosas siempre lo hacíamos uno al lado del otro
Lo que te iba a echar de menos, lo que iba a echar de menos verte todos los días, tenerte a 5 minutos. Escaparnos a comer pizzas los fines de semana...
Las cosas más simples y cotidianas son las que más se acaban echando de menos. Hacías que cada día fuera especial, ya sea porque me comprabas un clipper, porque venías corriendo a darme un beso, porque habías preparado un vídeo para verlo los dos juntos, da igual, todo lo que hacías parecía mágico, incluso las innumerables veces que llegamos a coger la guagua para subir a tu casa porque a mí me daba pereza de ir caminando
Menos mal que los carnavales fueron antes de irte y pudiste vivir un poquito de la experiencia carnavalera, aunque no fuera muy buena. A ver si este año podemos cambiar de opinión
Se acababan nuestros paseos por el Meridiano, nuestras cenas en el Tony Roma's, nuestros batidos en el Moo's, pero no para siempre, en nada volveremos a estar como hace un par de meses
No te podías ir sin ver el sur de la isla, así que cogimos la guagua hasta el sur y nos fuimos a la playa de las Torviscas, en Adeje, a pasar el día, aunque tú querías morirte de verguenza por las cholas que llevaba yo
Tocó despedirse, tocó dejar atrás la vida de aquellos meses, empezaba una nueva etapa, empezaba otro capítulo en nuestras vidas.
Aun me acuerdo ese día en el aeropuerto que solo tenía ganas de llorar, no quería que te fueras, aunque en el fondo supiera que era lo correcto. Te quería para mí, para verte todos los días en mi vida, para verte cada mañana al despertar y cada noche al dormir...










No hay comentarios:
Publicar un comentario